Es una fotografía, de momento me conformo con esto a esperas de tener un poco de tiempo para hacer un escaneo de la imagen, y limpiarla un poco para que tenga un poco de calidad visual en un ordenador.
"Hacía ya un tiempo que aquellos sueños recurrentes habían desaparecido. Todo parecía estar tranquilo de nuevo. Sin embargo la sombra de otras vidas pasadas acechaba como un animal depredador sobre su caza.
Lo único que serenaba su mente eran sus ojos. Dulces y serenos lo acogían dentro de su mirada y le mostraban la belleza de la vida. El amor que ella sentía por él. El amor que él sentía por ella. Sus vidas habian coincidido a lo largo de los siglos, y de nuevo, en un mundo que estaba siendo invadido por la oscuridad y las tinieblas, se habían encontrado. Los sueños le mostraban sus vidas, un caballero Templario, un artista, músico, escritor, ladrón, centurión y saber qué mas... y siempre aparecía aquella sombra que los volvía a separar. Quizá en esta nueva vida, caótica y absurda, a punto de explotar, Jan e Ia por fin puedan descansar en paz."
La Farga de Fusta no es más que un blog en el que recopilo aficiones convertidas en materia palpable y visual. Modelado en Pasta de Madera, dibujos y quizá algo de música y escritura.
Si algo de lo que aparece aquí te puede interesar, te invito a seguir explorando. La mayoría de lo que expongo lo he regalado o realizado por encargo; ahí dejo esta propuesta para aquella persona que que quiera realizar un detalle con otra, pues podría realizar algún pedido.
Lo único que serenaba su mente eran sus ojos. Dulces y serenos lo acogían dentro de su mirada y le mostraban la belleza de la vida. El amor que ella sentía por él. El amor que él sentía por ella. Sus vidas habian coincidido a lo largo de los siglos, y de nuevo, en un mundo que estaba siendo invadido por la oscuridad y las tinieblas, se habían encontrado. Los sueños le mostraban sus vidas, un caballero Templario, un artista, músico, escritor, ladrón, centurión y saber qué mas... y siempre aparecía aquella sombra que los volvía a separar. Quizá en esta nueva vida, caótica y absurda, a punto de explotar, Jan e Ia por fin puedan descansar en paz."
La Farga de Fusta no es más que un blog en el que recopilo aficiones convertidas en materia palpable y visual. Modelado en Pasta de Madera, dibujos y quizá algo de música y escritura.
Si algo de lo que aparece aquí te puede interesar, te invito a seguir explorando. La mayoría de lo que expongo lo he regalado o realizado por encargo; ahí dejo esta propuesta para aquella persona que que quiera realizar un detalle con otra, pues podría realizar algún pedido.
Mostrando entradas con la etiqueta Dibujo. Mostrar todas las entradas
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martes, 10 de marzo de 2015
Fuego Fatuo
Déspues de mucho tiempo, añado una nueva entrada. Este es un dibujo en blanco y negro, que representa una escena simbólica de la segunda entrega de la Saga Invocatio, de Prisca Nerín: "Canción ambigua de dudas y espejismos".
Es una fotografía, de momento me conformo con esto a esperas de tener un poco de tiempo para hacer un escaneo de la imagen, y limpiarla un poco para que tenga un poco de calidad visual en un ordenador.
Licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
Es una fotografía, de momento me conformo con esto a esperas de tener un poco de tiempo para hacer un escaneo de la imagen, y limpiarla un poco para que tenga un poco de calidad visual en un ordenador.
lunes, 28 de julio de 2014
La prisión de los locos
Jan y Mel caminaban por las callejuelas del Raval de
Barcelona. Era pasada media noche y la actividad de marcha en la zona más
bohemia y pintoresca de la ciudad de un viernes, iba en auge.
-
¿A dónde me llaves, Jan?
-
¡A un local que te va a flipar, colega!
-
Pero si estamos sin dinero de nuevo – respondió Mel
mostrando a su amigo los bolsillos vacíos – en casa de Pai Mei es gratis, y
también es un buen local.
-
Bah… tonterías. Me deben un favor... no nos costará
nada. No te preocupes. Además, el chino sólo tiene hojas de plantas secas
remojadas en agua caliente… eso nunca me pintó bien, me lo bebo para no
ofenderle. Ya sabes… el honor y todas esas chorradas del Feng Shui, pero
siempre que puedo me lo guardo en la boca y luego lo echo en esa maceta, la del
árbol diminuto que tiene en la tienda. Es mejor para la planta que para mí,
crece poco, yo creo que no la riega. ¡Nunca tiene birras en la nevera, tío!
¡¿Te lo puedes creer?! ¿Tú crees que es normal? Y no es un local de copas, sólo
tiene rollos de libros, allí no hay ambiente.
Mel iba a contestar y corregir en un par de detalles a su
amigo, pero no quiso romper aquel momento, en el fondo tenía razón. Aunque a él
si que le solía gustar el té, la mayoría de veces, pues en otras ocasiones le
parecía que aquello era peor que tomar lejía con pajita. No porque estuviera
malo, sino porque sus papilas gustativas en ocasiones se alteraban de tal
manera que percibía los sabores de maneras muy extrañas.
-
¡Ya hemos llegado!
-
¿Estás de broma, no?
La entrada al pub no daba mucha confianza. Fuera había un
grupo de gente fumando y otro que hacía cola. Había un poco de cada tribu
urbana mezclada con gente normal y algunos entre ellos vestían con complementos
de ropa de época. El local no tenía desperdicio.
“La prisión de los locos” se llamaba el bar. Una reja
metálica con barrotes era la puerta de entrada. Y el ventanal gigante de seguridad que ofrecía vistas del interior
del bar también tenía barrotes. Los cristales eran opacos, con lo que poco se
podía ver de lo que ocurría en el interior, salvo por los huecos que
ofrecían algunas frases escritas sobre
estos. Se podían leer del revés algunas de ellas, otras se leían desde fuera:
“No entres aquí, incauto”, “Márchate, aún estás a tiempo”, “Si incumples las
normas serás encerrado de por vida”, “Conseguí escapar, vi el resplandor en
otro lugar”, “Veo gente muerta”, “Quédate a jugar con nosotros”, “Hola, Clarice”,
“¡Y está vivo!”, “Ven, acá abajo todos flotamos”, “Suena el teléfono y alguien
dice: Morirás en siete vidas”, “¿Por qué está preocupada por una simple
pesadilla? ... La puerta la custodiaba un segurata de dos metros de altura,
cuadrado por todas partes. Vestía con ropa de carcelero hospitalario de los
años cuarenta o cincuenta. Y con una porra en la mano y cara de pocos amigos,
cacheaba a todo el personal que iba entrando. Todos tenían que enseñar su pase,
que llevaban colgado al cuello en una funda de plástico, justo debajo de un
texto que podía poner: “Pase de visita”, “Inspector de prisiones”, “Pase de
sacerdote”, “Nombre del preso y número de preso”, u otras cosas similares, en
algunos incluso venía una reseña que venía a ser un historial psiquiátrico o
bien carcelario. Parecían tener algún tipo de patrón, y todos los pases habían
sido imprimidos por los propios clientes desde la página web que anunciaba el
local bajo el propio nombre del pub. Posiblemente las reservas para entrar se
hacían vía internet. En la entrada aparecía el nombre, edad, altura, sexo,
estado civil y número de autorización en código de barras. El carcelero leía el
código con un lector, verificaba que era correcto y dejaba pasar a la gente.
-
¿Pero dónde me has traído, Jan?
Jan rio alegremente y dio una palmada en la espalda a su
amigo.
-
¿A qué impresiona, eh? Pues aún no has visto el
interior – dijo acercándose a la puerta y entregó un pase que colocó en el
cuello de Mel y otro se lo puso él - Vamos, que nos toca.
-
¿“Permiso de Vis a Vis”? – preguntó Mel leyendo su
entrada – y el tuyo: “¿El amo del calabozo?”
Efectivamente el bar por dentro era increíble. Estaba
decorado hasta el último detalle. Había máquinas de tortura por un lado
ambientando la sala, vigas de madera o metal, cadenas colgando del techo,
puertas con reja, algún maniquí muy bien definido colgando del techo,… Por
otro, la barra del bar era parecida a los comedores de los hospitales
psiquiátricos antiguos. Por un lado, había una garita donde los clientes pedían
la consumición y les entregaban un ticket. Y con ese ticket luego ibas a otro
mostrador donde te daban lo que habías pedido. Esto era si querías pedir en
barra, pues también podías pedir en las mesas y venían camareros o camareras
vestidos de enfermeros también de psiquiátrico carcelario. Había algunas
pantallas de televisión, donde se podía ver películas sin voz de terror, tanto
antiguas como modernas. Y las paredes tenían unos grandes ventanales reforzados
con metal y atornillados, a través de los cuales, se podían ver unas
ilustraciones bastante realistas de diferentes personajes de ficción de
películas de terror.
Jan y Mel se sentaron en una mesa vacía. Las sillas eran las
típicas de hospital, y la mesa era una mesa de autopsias. Incluso había una que
una de las sillas tenía correas de sujeción y al lado de la mesa utensilios
para una lobotomía y otra preparada para electroshocks. Era un lugar
interesante y algo retorcido a la vez. Luz tenue por un lado ideal para
charlar; y de vez en cuando algún foco que se encendía de pronto, se paraba la
música ambiental, bajaba la intensidad de la luz y los Ojos de Sauron comenzaban
a buscar en el bar al compás de una nueva sonata de terror y dance, y en una
pequeña pista de baile la gente empezaba a animarse y moverse al ritmo de la
música.
-
Joder, Jan, te has superado esta vez
-
Bah, tonterías – contestó Jan quitando importancia
-
¿Has traído a Ia a este sitio? - pregunto Mel todavía asombrado y mirando
cada detalle del local. Les acababan de servir dos jarras de cerveza casi
glacial. Miró con curiosidad unas cadenas y grilletes en la pared y algunas
esposas en alguna mesa. Se preguntó para que se utilizarían.
-
Colega… - Jan sonrío, levantó la jarra e hicieron un
brindis – no creo que a ella le gustara. En realidad quería enseñarte este bareto
para que trajeras a Chili en tu cita, seguro que a ella este sitio la pone.
-
¿Mi cita? – Mel río – Pero si es súper borde… me ha
rechazado un montón de veces… mira que le pongo todo mi encanto, pero…
-
Calla ya, tío, disfruta del sitio. ¿Es ideal para
ligar, no crees? Todo el mundo lleva algunos datos personales escritos en los
pases de entrada, algunos incluso añaden datos opcionales, como el número de
teléfono – dijo sonriendo Jan.
-
Tu no cambias… - sonrió y bebió de su jarra, exclamando
asqueado de lo que bebía - ¡Esto sabe a pis! ¡El sitio es guay, pero la cerveza
es orina de barril! – de nuevo, el sentido del gusto traicionaba al pobre de
Mel.
-
La cerveza es buena, colega, y yo soy fiel a Ia, pero
mi simpatía es innata– Mel ponía caras extrañas después de haber catado la
cerveza - Pero déjala a un lado y pide otra cosa si no te gusta, tío… no te
tortures más…
Mel pidió otra copa para tomar. Pidió una mezcla extraña de bebidas. Continuaron la
velada rememorando viejas historias y hablando de proyectos de futuro.
-
Este sitio le encantará a la “rarita” de Chili, ya
verás… yo hablaré con ella. Seguro que te da una oportunidad y te podrá conocer
de verdad, amigo, aunque de sinceramente, no sé qué ves en ella. Esta buena,
sí, no te lo negaré, pero tiene un carácter… no la has visto en los ensayos con
su grupo – Jan miraba de reojo a las camareras, el alcohol comenzaba a hacer
efecto después de beberse su cerveza y la de Mel – Le regalaré la calavera de
cristal que encontramos en la
Antártida, esa que tanto le gusta… seguro que así te concede
una cita romántica - dio otro sorbo a la
jarra.
Una de las camareras le guiñó el ojo y le pasó una nota a Jan junto
a una nueva jarra de cerveza y se retiró para seguir con su trabajo.
-
Pero si es… - Mel miró a la enfermera. Con aquel
vestido blanco ceñido, el pelo recogido bajo un gorrito ridículo y la ausencia
de maquillaje, no la había reconocido, pero fijándose mejor se dio cuenta de
que era Ia.
-
¡Si tío y mira lo que pone en la nota: “mi turno acaba
a las 2.00 h, guapo”! – dijo Jan con una sonrisa de oreja a oreja.
-
Joder, nunca entenderé el rollo raro que os traéis entre
manos vosotros dos – y también río a carcajadas – ¿por lo menos, me
acompañareis a casa de Pai Mei, no?
Estos son unos dibujos, que hace unos años hice como ejercicio de ilustración. El tema era ambientar un bar o local atípico. Inventar el tipo de local, ambientación y que tipo de decoración tendría.
jueves, 19 de junio de 2014
Toda ayuda es buena
- ¡Guau! ¡La puta caña!
Esto es un dibujo estilo portada de disco, que al final lo edité un poco para estamparlo en una camiseta. Esta inspirado en un grupo de música ficticio, que pertenece a una saga de un juego de rol ambientado en la actualidad, aunque algo cambiada, decadente y oscura, y no carente de sucesos sobrenaturales. El juego de rol se llama Withcraft.
- ¡Ni que lo digas, tío! ¡Fosco es un compositor de la
ostia! ¡Y Chili a su lado, con su voz dulce y melódica frente a la bestia de
Nuke y su garganta infernal… me pone los pelos de punta!
- Vamos, Bloody, el Noctambul está por esta calle.
La pareja llegaba a la cola que había en la entrada del
local. Eran los últimos, pues apenas había nadie en la entrada salvo Jan que
trabajaba esa noche como guarda de seguridad y dejaba pasar a las últimas personas después
de un objetivo cacheo. Los dos jóvenes
iban vestidos de gala para la ocasión. Él, tejanos ajustados en negro y algunas
cadenas, botas con tachuelas metálicas, camiseta negra de rejilla y chupa negra
de porte agresivo. Ella con unas botas de suela gruesa y caña alta hasta las
rodillas y un laborioso entrecruzado de cordones, medias transparentes y sobre
estas otras de rejilla, color rojo, con forma de telaraña y arañas. Una minifalda
acompañada de un cinturón con una calavera, y un ajustado y escotado top. Y los correspondientes complementos de
anillos, pendientes, aros, pircings y brazaletes. El grupo de Chili estrenaba las
últimas canciones de su grupo underground y ellos no querían faltar a la cita.
Bloody y Angelblood se sintieron por un momento, bajo
aquella fachada de siniestros adolescentes rebeldes y oscuros, intimidados por
la imponente pose de Jan y su objetivo registro. No llevaban nada para ocultar,
pero si hubiera sido así lo hubieran entregado pacíficamente y sin rechistar. La
única pega posible podría ser que les pidiera el DNI.
- Bien, chicos. Todo parece en orden. Portaos bien y no
habrá problemas, ¿ok? – asintieron los dos adolescentes dispuestos a entrar. La
puerta ya se había abierto dejando salir el potente sonido del interior y su
ambiente – Ey, un momento… - puso una mirada suspicaz - ¿Me podéis enseñar vuestros
documentos?
- Venga ya, tío… si tenemos casi veinte tacos, ¿nos vas a
pedir el carné? Hay que joderse… - dijo Angelblood.
- Me importa una mierda si te jodes a ti solito, ella a ti
o tu a ella, “tío”. ¡Venga, esos carnets! – dijo Jan con una bonita sonrisa en
los labios.
- Eres encantador, colega… - dijo Angelblood entregándole
su carné y su acompañante lo imitó.
Después de un examen riguroso Jan soltó una gran risotada
y cerró la puerta de entrada bloqueando el paso. Los dos jóvenes se dieron
cuenta de que estaban en una situación delicada y echaron un paso atrás.
- ¡Qué jodidos cabrones que sois! El tuyo sí que es
legal, tío, pero el de tu amiga es muy bueno… jodidamente bueno. Uno no puede
pasar, pero la otra… ¿sabéis que se os puede caer el pelo, verdad?
- Venga, tío. Déjate de historias, o nos dejas pasar, o
no, pero no nos vaciles, ¿vale? –
Angelblood empezaba a perder la compostura.
- Además… te podemos pagar un poco más por la entrada… -
dijo la chica
- No os puedo dejar pasar, y además debería llamar a la
poli… ¡pero qué coño! – Jan recapacitó - ¿De dónde lo has sacado?
La situación mejoró. A Jan le interesaba la información;
en la situación actual en que vivía infringiendo la legalidad y teniendo que
ocultar su identidad a tres organizaciones secretas le podía ser útil aquello. Y
ya de paso, para Ía y su hermano Danvel. Así que al final pudieron pasar para
disfrutar del concierto a cambio de un poco de información y algo de dinero
extra para sobornar al guardia de seguridad.
- ¡Eh, un momento…! – Les gritó Jan cuando ya entraban - ¿Por
qué no me compráis un par de camisetas y alguna para regalar a algún amigo? –
dijo guiñando el ojo y señalando unas camisetas que había en la entrada del pub
expuestas – las hace un colega que se gana la vida con eso y está empezando…
toda ayuda es buena…
Esto es un dibujo estilo portada de disco, que al final lo edité un poco para estamparlo en una camiseta. Esta inspirado en un grupo de música ficticio, que pertenece a una saga de un juego de rol ambientado en la actualidad, aunque algo cambiada, decadente y oscura, y no carente de sucesos sobrenaturales. El juego de rol se llama Withcraft.
lunes, 2 de junio de 2014
Un Sant Jordi peculiar
"Ia estaba esperando junto al monumento de Cristóbal Colón
al final de la Rambla de Barcelona. Una cantidad ingente de turistas y
habitantes de la ciudad paseaban disfrutando de aquel magnifico día. Un día
radiante y luminoso. Había muchas paraditas donde se vendían libros, y mucha
gente apelotonada en cada uno de los stands; amigos, familias y sobretodo
parejas que curioseaban los títulos de los volúmenes expuestos y casi todo el
mundo se llevaba un ejemplar como mínimo. No importaba el tema: novelas
históricas, amor, ciencia ficción,
fantasía, novela negra,… lo importante era que al menos ese día, la chica le
regalaba a su chico un libro y este a ella una rosa como muestra de amor y
cariño.
Por fin Ia vio llegar a su chico al lugar de la cita. Llegaba
tarde. No le sorprendía. Siempre estaba liado en algún asuntillo del que no quería
hablar y ella tampoco necesitaba saber más.
- Hola guapa! – saludó Jan a su chica. Ella le respondió
con una tímida caída de ojos y un “hola” susurrado. Él la tomó con sus fuertes
manos por la cintura, se aproximaron y le dio un cálido beso.
Sólo Jan la había hecho vibrar. Su vida no había sido un
paseo por las nubes nunca y cuando lo conoció, fue como volver a nacer. Ningún
mal vivido, ni su precaria situación de vida y la de su hermano, refugiados en
Barcelona de Serbia, eran importantes cuando estaba a su lado.
- Toma, Jan. – Ia le dio un paquete envuelto a su chico,
este lo abrió sorprendido - Ya sé que leer no te va mucho, nunca te he visto
leer un libro, ni tan sólo el periódico pero… me han contado que hoy es típico
hacer este tipo de detalle a la persona que quieres y…
- Joder, tía… no me lo esperaba – el motero de chupa de
cuero puso los ojos en blanco – muchas gracias – terminó de desempaquetar el
libro - ¡Guau! ¡Es genial! ¡Es un.. una “Guía de Supervivencia en Lugares
Extremos: Antartida”!
- Bueno… en realidad no sabía que libro regalarte, no sé cuál
es tu historia de la infancia preferida o el libro que te marco, así que he
pensado en regalarte un libro práctico. Espero que te sirva a ti y tus amigos
en vuestro viaje.
- Jajaja – Rio Jan alegremente sorprendido – esto no me lo
hubiera esperado nunca. Pero yo no tengo nada para ti, sinceramente, pensé que
estos rollos no te iban y la verdad es que a mí tampoco… no soy un tipo muy
romántico, lo siento – confesó avergonzado.
Ia no se sorprendía. Tampoco llevaban saliendo mucho
tiempo. Y la relación tampoco era del todo seria. Sus vidas no eran fáciles.
- No te preocupes, cariño, no pasa nada. Tampoco el libro
es una maravilla – dijo Ia apartándose un mechón de pelo de su rubia melena.
- Bien, pues nada entonces. Todo arreglado. Vamos a pasar
un momento antes de ir a cenar por el bareto, ¿vale? Le prometí a Raven que pasaría
para arreglare una cosilla del local.
Ia accedió fácilmente. No le apetecía pasar por su lugar
de trabajo un día que estaba cerrado y libraba, pero su chico siempre iba corto
de dinero, igual que ella, y cualquier trabajo extra era siempre bien recibido.
Llegaron en poco tiempo. Jan tenía su moto aparcada muy cerca y en pocos
minutos llegaron a la puerta del pub. Jan abrió la puerta trasera. Estaba
oscuro. Aquel local de ambiente gótico parecía un mausoleo a cualquier hora del
día. Jan la acompañó hasta la barra y le dijo que esperara. Ella no necesitaba
mucha ayuda, era bastante ágil y tenía muy buena vista, pero su chico era todo
un caballero. De pronto una música ligera y agradable empezó a sonar de fondo. Un
aroma a rosa que no parecía provenir de ningún lugar se esparcía por todas
partes. Las luces de ambiente se encendieron. El suelo del local estaba cubierto
de pétalos de rosa dibujando un sendero hasta una mesa individual iluminada por
la luz candida de unas velas. Jan apareció a su lado, la tomó de la mano y la
acompaño hasta la mesa. La ayudó a sentarse.
- Esta noche, tú serás la invitada de esta casa. Tú serás
la estrella. Tú eres especial para mi – Jan sacó de algún lugar oculto un hermoso ramo de rosas rojas y
se lo ofreció – Feliz Sant Jordi.”
He aquí un dibujo de Sant Jordi con un estilo infantil y desenfadado. Es también de hace unos cuantos años. Creo que es el primer Sant Jordi que he pintado. Poco a poco, pondre cosas antiguas, hasta llegar a la actualidad :)
He aquí un dibujo de Sant Jordi con un estilo infantil y desenfadado. Es también de hace unos cuantos años. Creo que es el primer Sant Jordi que he pintado. Poco a poco, pondre cosas antiguas, hasta llegar a la actualidad :)
sábado, 31 de mayo de 2014
Basajaun
"Aquella noche, como tantas otras la niebla había bajado sigilosa por la ladera de la montaña hasta cubrir por completo el seno del bosque de Irati. La oscuridad estaba presente junto a ese halo brillante de luz generado por la una luna en el horizonte. Los dos amigos, miembros de la Orden Rosacruz se estaban internando en la espesura. Un mapa, una brújula, un cuchillo, una linterna, ropa de abrigo y sus sentidos sobrenaturales activos al cien por cien.
- ¿De verdad crees que vamos a encontrar a esa criatura? - preguntó Mel, el más bajito de los dos, de pelo revuelto y castaño.
- Ni puta idea, colega... se esconden muy bien esos cabrones... - contestó Jan apuntando el potente foco de la linterna hacia un árbol de corteza áspera y dura.
- Quizá si hiciéramos una invocación... tal vez acabaríamos antes. Son útiles para llamar la atención de espíritus, y es guay, es una excusa para practicar la magia.
- Tio, estas como un cencerro. Todavía sigo acojonado por lo que apareció la última vez que lo hicimos... Ese matojo de ramas verdes andante no debe andar muy lejos, demosle una oportunidad a mi intuición, ¿vale? No llevamos mucho tiempo con el rollo este de la Orden, más vale no volver a cagarla.
- Basajauuuuun... el hooombre árboool...
Dijo Mel con voz profunda. Jan lo miró. Enfocaba hacia su cara el foco de la linterna desde abajo, proyectando las sombras típicas de una película de terror y dando a su rostro un aspecto fantasmagórico. Jan lo imitó divertido y empezaron a reír en medio de un siniestro bosque en el que tan solo se escuchó después de sus risas, un estruendoso crujir de ramas viejas como si fueran los engranajes del bosque."
Este es otro de esos dibujos antiguos... una visión personal de un Basajaun. Lo dibujé cuando recreaba criaturas sobrenaturales de la Iberia Mítica.
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